Puertas

Puertas
Música (Fragmentos de canciones)


Descripción

El CD Puertas (2009) tuvo una gestación prolongada, grabándose entre los años 2007 y 2009. Cuenta con la participación de músicos cubanos de excelencia, la española Ana Belén, el cantautor portugués Luis Represas y el gaitero asturiano José Ángel Hevia. Por primera vez en su discografía aparecen metales, el arpa y los más variados timbres guitarristicos. Liuba logra continuidad al mantener la presencia de las cuerdas, pero en esta oportunidad otorgándole mayor espacio a los registros medios y graves frecuentando dúos de chelos y violas. En Puertas nos sobrecogen aires de jazz, reggae, chachachá y danzón, así como la guajira personalísima de la artista.

Letras


1. Lo invisible

2. Antes que nazca el día

3. Se fueron

4. Con los hilos de la luna

5. Será porque diciembre

6. Tema para Verónica

7. Tristeza

8. El sueño del ángel

9. Cautivo

10. Se busca

11. Escapar del pasado

12. Puertas

13. También como la cigarra

Lo invisible   Liuba María Hevia (2003)

Es invisible el beso que estrenó tu boca,
la llama del dolor, el aire que te toca.
Es invisible el muro que alza la tristeza,
la música interior que alcanza la belleza
es invisible, invisible.

Es invisible lo más querible,
lo más hermoso es invisible,
lo que nos quema, lo más temible,
para los ojos es invisible.

Es invisible todo cuanto mueve el alma,
las alas del amor, el vértigo, la calma,
el odio que afiló su pálpito demente,
esa patria raíz definitivamente,
es invisible, invisible.

Es invisible lo más querible,
lo más hermoso es invisible,
lo que nos quema, lo más temible,
para los ojos...

Lo que nos llena, lo imprescindible,
para los ojos es invisible, es invisible.

Guitarras: Samuel González
Violín: Patricia Quintero
Viola: Marta Salgado
Chelo: Elis Regina Ramos
Piano: Abel Calderón
Contrabajo: Yandy Martínez
Pailas y Güiro: Tomás “Panga” Ramos
Batería: Ramsés Rodríguez
Segunda voz: Miguel Núñez

Arreglo y programación: Samuel González / Arnulfo José Guerra

Antes que nazca el día   Liuba María Hevia (2002)

Antes que nazca el día,
concédeme el intento
de desafiar el ángel
que hay dentro de tu cuerpo.

Antes que el nuevo día
llore su nacimiento,
le llamaremos martes
al acontecimiento.

Antes que nazca el día
y estalle en los relojes
el fin de la alegría,
concédeme el intento…
Antes que nazca el día
y vuelen los gorriones
de la melancolía,
concédeme el intento
de desafiar el ángel
que hay dentro de tu cuerpo,
antes que nazca el día.

Arpa: Anayza Núñez
Guitarra acompañante: Guajiro Miranda
Guitarra solista: Samuel González
Primer violín: Patricia Quintero
Segundo violín: Roxana Iglesias
Viola: Marta Salgado
Chelo: Elis Regina Ramos
Contrabajo: Yandy Martínez
Batería: Ramsés Rodríguez

Arreglo: Guajiro Miranda

Se fueron   Liuba María Hevia (2006)  

Se fueron las cartas que trajo el cartero…

Se fueron las cartas que trajo el cartero,
versos manuscritos, lágrimas, te quiero,
la fotografía con su blanco y negro.

El amolador afilando el pasado,
el viejo pregón, el carrito de helados,
el reloj de bolsillo, el beso encantado.

Se fueron, se fueron,
la sinfonía del aguacero
y los gorriones de los aleros, todos, todos;

Se fueron, se fueron,
dice la moda, dice la radio,
la tinta ingrata de los carteles y los diarios.

Se fueron, se fueron,
los buenos días, las buenas horas
que se posaban en las pupilas de cada aurora.

Se fueron los Beatles como los boleros,
mi amigo invisible, Alicia y Platero,
la abuela María zurciendo los cuentos.

Se fueron las plazas repletas de sueños,
los viejos molinos, Quijote y Ernesto,
el nuevo planeta y sus nobles intentos.

Se fueron, se fueron,
la nube dulce algodón de azúcar,
tocar el cielo desde una rama, besar la luna.

Se fueron, se fueron,
dice la moda, dice la radio,
la tinta ingrata de los carteles y los diarios.

Se fueron, se fueron,
los buenos días, las buenas horas
que se posaban en las pupilas de cada aurora.

Las cosas con alma nunca se perdieron,
envían señales y reconocemos
la misma mirada con otro sombrero.

Están en nosotros reclamando sueños,
salvando este instante, desafiando el tiempo;
Atento a mi carta, ya llega el cartero…

Atento a mi carta, ya llega el cartero.

Guitarra acompañante: Liuba María Hevia
Guitarra solista: Samuel González
Chelos: Felipa Moncada / Elis Regina Ramos
Trompeta: Robin Félix Martínez
Saxofón tenor: Orlando Sánchez “Cubajazz”
Trombón: Amaury Pérez Rodriguez
Bajo: Arnulfo José Guerra
Misceláneas: Yaroldy Abreu
Batería: Ramsés Rodríguez
Coros: Elsa Hevia / Pepe Hevia / Lucía Huergo / Arnulfo José Guerra / Liuba María Hevia

Arreglo: Arnulfo José Guerra

Con los hilos de la luna   Liuba María Hevia (2004)  
El recuerdo viene a mí
filtrado rayo de luna,
y me conmueve la cuna
humilde donde nací.
Jesús Orta Ruiz (Indio Naborí)

Mi abuelo llegó en un barco, pero se trajo la luna
dibujada en un pañuelo que un día colgó en mi cuna.
La inmensa luna diamante era la mejor fortuna
que acompañó al emigrante de aquella España lorquiana y dura.

Cantaba con ese acento que tanto lo distinguía,
risueño me revelaba la copla que así decía:
"Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante".

No sé si he podido ser lo que él soñó que yo fuera,
lo cierto es que, mire usted, mi abuelo fue mi primera escuela,
puso raíz en el puerto y estrenó bajo una ceiba
las alas del papalote que me llevaban hasta su tierra.

Mi abuelo tejió mi hamaca con los hilos de la luna,
mi abuelo pintó mi infancia con un verdor aceituna.
Se puede viajar el mundo en los ojos de un abuelo
que nos regala la luna dibujada en un pañuelo.

Un día llegué a su tierra y allí me estaba esperando
la luna de aquel dibujo que desde el cielo iba pregonando:

"Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante".

Trajo la gaita asturiana y el pasodoble elegante,
pero se quedó conmigo entonando "De dónde son los cantantes".

Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.

Abuelo tejió mi hamaca con los hilos de la luna,
artesano de mis alas, carrusel para la altura.

Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.

Su sonrisa desafiaba el trueno y el aguacero,
cuanta ternura cabía bajo las alas de su sombrero.

Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.


Mi abuela besó a mi abuelo en luna cuarto menguante;
mi abuela bebió el misterio bendito del asturiano emigrante.

Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.


No sé si he podido ser lo que él soñó que yo fuera,
lo cierto es que, mire usted, mi abuelo fue mi primera escuela,
puso raíz en el puerto y estrenó bajo una ceiba
las alas del papalote que me llevaban hasta su tierra.

Mi abuelo llegó en un barco, pero se trajo la luna
dibujada en un pañuelo que un día colgó en mi cuna.

Colaboración especial de José Ángel Hevia en la Gaita asturiana
Guitarra acompañante: Liuba María Hevia
Guitarras solistas: Emilio Martiní
Tres: Enid Rosales
Contrabajo: Frank Rubio
Cajón: Alexis Torrado
Misceláneas: Yaroldy Abreu / Tomás “Panga” Ramos
Segunda voz: Arnulfo José Guerra
Coros: Elsa Hevia / Arnulfo José Guerra / René Ramos / Liuba María Hevia

Arreglo: Liuba María Hevia/ Guajiro Miranda

Será porque diciembre Liuba María Hevia (2003/2004)

Será porque diciembre
se te parece tanto,
será porque eres tú la navidad.

Será que los misterios
bebieron de tus labios
la hondura melancólica del mar.

Será que el camino se pierde tras de ti,
que eres mi destino,
que soy sombra de tu sombra,
música de tu raíz,
que soy sombra de tu sombra,
música de tu raíz.

Será porque diciembre
se te parece tanto,
será que sigues siendo mi verdad.

Será que reapareces
en todo lo que alcanzo,
será porque me asombro una vez más.

Será que una nube dibuja tu perfil,
como un espejismo,
Se hacen trampas las visiones
y me llevan hacia ti.

Será que el camino se pierde tras de ti,
que eres mi destino,
que soy sombra de tu sombra,
música de tu raíz,
que soy sombra de tu sombra,
música de tu raíz.

Será porque diciembre
se te parece tanto…

Piano: Miguel Núñez
Chelos: Felipa Moncada / Elis Regina Ramos
Flauta y Clarinete: Niurka González

Arreglo: Miguel Núñez

Tema para Verónica   Liuba María Hevia (2003)
A la abuela Verónica, que se parece
(mas que en el nombre) al personaje de la teleserie
que trajo esta canción.

Puede desarmar tu soledad,
puede poseer esta ciudad
y conquistar un día más.

Puede la tristeza deshojar,
puede desatar la tempestad,
sobrevivir una vez más.

Desnudar la risa y el silencio,
violentar la prisa de estos tiempos
y alzar el vuelo una vez más.

Puede desarmar tu soledad,
su soledad, la soledad…

Disfrazando su fragilidad
muestra la destreza de un volcán
ahogando el frío una vez más.

Cuelga en otra rama la ilusión
para cobijar el corazón,
esa es su eterna vocación.

Desnudar la risa y el silencio,
violentar la prisa de estos tiempos
y alzar el vuelo una vez más.

Puede desarmar tu soledad,
su soledad, tu soledad;
la soledad.

Guitarra acompañante: Liuba María Hevia
Guitarra solista: Samuel González
Improvisación de guitarra y vocalizo: Emilio Martiní
Flauta: Lucía Huergo
Fiscorno: Alexander Abreu
Saxo Tenor: Carlos Miyares
Trombón: Amaury Pérez Rodríguez
Piano: Abel Calderón
Bajo: Arnulfo José Guerra
Cajón: Alexis Torrado
Tamborín, Pandeiro y Triángulo: Yaroldy Abreu
Batería: Ramsés Rodríguez

Arreglo: Guajiro Miranda

Tristeza   Liuba María Hevia (2003)  
A Fernando Pérez y su "Suite habana".

Tristes guerras si no es amor la empresa,
tristes, tristes.
Tristes armas si nos son las palabras,
tristes, tristes.
Tristes nombres si no mueren de amores,
tristes, tristes.
(Miguel Hernández)

Dime tristeza si en tu montura
cabalga siempre la soledad,
si eres escarcha, si eres la bruma,
si llevas presa la libertad.

Tristeza escarcha, tristeza bruma,
tristeza nido de la yagruma,
letal suspiro de las alturas
salva el imperio de la locura.

Dime tristeza si tus pupilas
son el espejo de esta ciudad,
Si ya no escampas, si me adivinas,
si eres el precio de la verdad.

Tristeza escarcha, tristeza bruma,
tristeza nido de la yagruma.

Sal de mis labios, tristeza muda,
tristeza nido de la yagruma,
letal suspiro de las alturas
salva el imperio de la locura.

Dime tristeza si en tu montura
cabalga el sueño;
Dime tristeza si en tu montura
cabalga el sueño que se nos va.

Piano: Miguel Núñez
Chelos: Felipa Moncada / Elis Regina Ramos

Arreglo: Miguel Núñez

El sueño del ángel   Liuba María Hevia (2006)

Un ángel duerme en mi cama
y cabe en su respiración,
la eternidad del suspiro
y el beso furtivo que trajo al corazón.

Un ángel duerme en mi cama,
trajo su rostro tanta luz
que traspasó los vitrales,
quebró las aldabas, bañándome de azul.

Un ángel duerme en mi cama,
quiero esta puerta clausurar,
afuera hay tanto de invierno y desesperanza,
solo me alienta dormir;
para cruzar con su sueño,
flotar en su cuerpo,
quedarme siempre aquí.

Guitarra: Liuba María Hevia
Arpa: Anayza Núñez
Chelos: Felipa Moncada / Elis Regina Ramos

Arreglo: Liuba María Hevia / Guajiro Miranda

Cautivo (benedeteando)   Liuba María Hevia (2004)
Me das tu corazón, ese verdugo…
(Mario Benedetti)

Cautivo prendido en su broche,
latiendo en su braza,
verdugo de cada beso,
corazón coraza.

Amor de tarde que llegas,
sabor que revivo,
"Benedeteando" tu pena,
por siempre cautivo.

Cautivo de esta primavera con su esquina rota,
cautivo, dándole una tregua a esta pena que azota.

CAUTIVO.

Paso que pasa, corazón coraza,
ay, mi corazón.

CAUTIVO.

Tengo una soledad tan concurrida,
tan llena de nostalgia, vida mía.

CAUTIVO.

No lo creo todavía, me parece fantasía.

CAUTIVO.

Despabílate amor, que el horror amanece;

CAUTIVO.

Tal vez a la izquierda del roble
encuentres abrigo,
mas dice una voz, no te salves,
quédate conmigo.

Propongo que hagamos un trato
bordeando el abismo,
ay, no te quedes inmóvil,
sin luz ni optimismo.

Cautivo de esta primavera con su esquina rota,
Cautivo, dándole una tregua a esta pena que azota.

CAUTIVO.

Si te quiero porque sos mi amor,
mi cómplice y todo.

CAUTIVO

Pero tampoco creas a pie juntillas todo.

CAUTIVO.

Benedeteando constante,
cautivo y radiante, mi corazón.

CAUTIVO.

Despabílate amor, que el horror amanece;

CAUTIVO.

Guitarra acompañante: Liuba María Hevia
Guitarras solistas: Emilio Martiní
Viola: Marta Salgado
Chelo: Felipa Moncada
Trompeta: Robertico García
Saxofón tenor: Orlando Sánchez “Cubajazz”
Trombón: Amaury Pérez Rodríguez
Piano: Alexis Bosch
Bajo: Arnulfo José Guerra
Dararbuka y Botija: Yaroldy Abreu
Tumbadoras y Güiro: Tomás “Panga” Ramos
Batería: Ramsés Rodríguez
Coros: Elsa Hevia / Arnulfo José Guerra / René Ramos / Liuba María Hevia

Arreglo: Alexis Bosch

Se busca   Liuba María Hevia (2008)

A mi madre.

Se busca una mujer, sin fotos, sin señales,
adicta al café y a las verdades;
se busca una mujer de palabra elocuente,
de justiciera lengua inteligente.

Tal vez está en la miel, está en la harina,
o acaso en el umbral de la cocina
jugando una vez más a la escondida…

Se busca una mujer tan fiel a sus amores
como a la libertad y a mis canciones;
se busca una mujer tantas veces juzgada,
acusada de musa apasionada.

Tal vez está zurciendo mi tristeza,
espejo que me inventa la belleza,
mujer de mi raíz y mi certeza.

Hay un lazo invisible que nos une,
una complicidad que nos delata,
se busca una mujer que desacata
mi enamorada voz y escapa impune;
se busca…

Se busca una mujer tímida, irreverente,
de la décima amante permanente;
se busca una mujer burlona del olvido
que otras veces ha muerto y ha nacido.

Encarna mis visiones repetidas,
irrumpe en los portales y avenidas,
se busca una mujer tan atrevida…

Extraño su lealtad, se acaba el día
su ciega fe es posible todavía,
se ha quedado la plaza tan vacía,
se busca lo mejor de la utopía;
se busca…

Se busca la mitad de mi sangre y simiente
lo bueno que hay en mí se busca urgente;
se busca una mujer sin rezos ni altavoces,
atenta la ciudad, atenta la ciudad,
ya dan las doce.

Guitarra acompañante: Liuba María Hevia
Guitarras solistas: Emilio Martiní
Tres: Enid Rosales
Violín: Ariel Sarduy
Viola: Marta Salgado
Chelo: Felipa Moncada
Bajo: Arnulfo José Guerra
Tablas y Claves: Yaroldy Abreu
Batería: Ramsés Rodríguez

Arreglo: Liuba María Hevia / Guajiro Miranda

Escapar del pasado   Liuba María Hevia (2006)

Pudieras deshacer la historia
y la memoria disfrazar,
cambiar de nombre y de planeta
y el corazón domesticar.

Pudieras saborear la gloria
con la receta de olvidar,
soltar el alma en un cometa
cambiar de rostro y de ciudad;

Pero escaparte del pasado
será imposible, corazón,
el equipaje que llevamos
es el reflejo de todo lo que se vivió.

Pudieras desdeñar la calle
que caminó tu ingenuidad,
borrar el techo y la escalera
que diseñó tu libertad.

Puedes quemar también
las naves y los mapas,
las promesas de ayer,
las puertas de la infancia;

Pero escaparte del pasado
será imposible corazón,
el equipaje que llevamos
es el reflejo de todo lo que se vivió;
es el espejo de todo lo que se vivió.

Guitarra acompañante: Liuba María Hevia
Guitarra solista: Samuel González
Violín: Patricia Quintero
Viola: Marta Salgado
Chelo: Elis Regina Ramos
Bajo: Arnulfo José Guerra
Piano: Lucía Huergo
Batería: Ramsés Rodríguez

Arreglo: Samuel González / Héctor Raúl Arias

Puertas   Liuba María Hevia (2004)

Ella quiso encontrar una verdad que fuera
un libro abierto, un rastro, una señal,
al menos una huella.

Quiso encontrar ese lugar
que tanto cuesta distinguir,
que nadie sabe donde está,
que nunca estuvo, que se fue
y solo halló una puerta
indiferente y muda ante sus pies.

Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas.

Ella quiso encontrar su paz en la justicia,
una esperanza a tiempo, una señal,
al menos la noticia.
Quiso encontrar ese lugar
que tanto cuesta distinguir,
que nadie sabe donde está,
que nunca estuvo, que se fue
y solo halló una puerta
indiferente y muda ante sus pies.

Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas,
las puertas las noticias.

Necesitando en el camino una respuesta
nos despojamos de la soledad
frente a la misma puerta.

Tras una puerta puede estar
tu tiempo preso en un reloj,
la brújula que te faltó,
la llave oculta de escapar,
tu lámpara, tu credo,
tu signo, tu verdad, tu rebelión.

Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas,
las puertas las noticias,
las puertas tienen alma.

Tienen golpes, confesiones, ruegos de amor,
las puertas son el cofre que una vez guardó
el silencio de un beso eterno y salvador.

Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas.

Siempre despiertas, aunque estén selladas,
aguardando ansiosas tu llegada.

Las puertas las noticias,
las puertas tienen alma.

Las puertas son dos brazos que hay que descruzar,
vale una nueva puerta traspasar, sin mirar atrás.

Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas.

Inevitables puertas se tornan imperios
puertas de hospitales, puertas de cementerios.

Las puertas las noticias,
las puertas tienen alma.

Las puertas son los párpados de la verdad,
mírala, mírala, la puerta es la verdad.

Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas,
las puertas las noticias,
las puertas tienen alma.

Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas,
las puertas las noticias.

Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas.

Las puertas son un libro.

Las puertas.

Guitarra acompañante: Liuba María Hevia
Guitarras solistas: Emilio Martiní
Tres: Enid Rosales
Viola: Marta Salgado
Chelo: Felipa Moncada
Trompeta: Alexander Abreu
Saxofón tenor: Carlos Miyares
Trombón: Amaury Pérez Rodríguez
Bajo: Arnulfo José Guerra
Botija y Tumbadoras: Yaroldy Abreu
Batería: Ramsés Rodríguez Baralt

Arreglo: Guajiro Miranda / Arnulfo José Guerra

También como la cigarra   Liuba María Hevia (2008)
Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que el sobreviviente
que vuelve de la guerra.
(María Elena Walsh)

Aunque marchite en este tiempo la esperanza,
aunque clausuren la ventana de escapar,
aunque el silencio haga un concierto a la distancia,
aunque destierren el asombro y el azar.

Aunque maquillen la soberbia que amenaza,
aunque el presente disimule el porvenir,
aunque apuntalen viejos muros los fantasmas,
aunque no pueda ni el reloj sobrevivir.

Sigo cantando al sol como la cigarra,
sigo cantando al sol,
sigo cantando.

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