Angel y Habanera

Angel y Habanera
Música (Fragmentos de canciones)


Descripción

Angel y habanera (2004) es la primera antología de habaneras registrada en Cuba, donde partiendo de un estudio de la musicóloga cubana María Teresa Linares, aparecen obras hasta entonces inéditas del s. XIX, las más representativas de la trova tradicional y algunas de la propia Liuba. Cuenta con la participación de Ernán López Nussa, músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional y los arreglos de Beatriz Corona, el Guajiro Miranda, Lucia Huergo, Reinaldo Rodríguez, Arnulfo Guerra y la propia Liuba entre otros. Eusebio Leal, Historiador de La Habana, dice en las notas discográficas: "(...) Ella otorga a cada armonía una nueva dimensión, y deja su nombre entre los grandes creadores e intérpretes de la canción cubana."

Letras


1. Angel y habanera

2. Veinte años

3. Trovada en La Habana

4. El expatriado

5. En el claro de la luna

6. La rosa roja

7. Tengo mi hamaca tendida

8. La presa

9. Mi vieja Habana

10. Mariposita de primavera

11. Abuela canaria

12. Réquiem de luna

13. Habaneras de Cádiz

Angel y habanera   Liuba María Hevia

Vuela desde el Caribe
un verso ángel colibrí,
una corriente incontenible.

Vuela hasta una ceiba,
posa en mi techo ese mirar
y se abalanza hasta llenarme el pecho.

Vuela desde el Caribe
un verso ángel colibrí,
una corriente incontenible.

Su beso vuela con la tarde
y su intensa luz me quema,
el recuerdo es esa sombra que arde,
mas vibra en el candor de esta habanera.

El mapa se esfumó y la tarde
ha venido a compartir mi espera,
la guitarra vuela como el ángel
que vibra en el candor de esta habanera.

Veinte años   María Teresa Vera

Qué te importa que te ame
si tú no me quieres ya,
el amor que ya ha pasado
no se debe recordar,
fui la ilusión de tu vida
un día lejano ya
hoy represento el pasado,
no me puedo conformar.

Si las cosas que uno quiere
se pudieran alcanzar
tú me quisieras lo mismo
que veinte años atrás,
con qué tristeza miramos
un amor que se nos va,
es un pedazo del alma
que se arranca sin piedad.

Trovada en La Habana   Liuba María Hevia

Esta trovada que nació en la Habana
se sabe de memoria tu sonrisa,
me mira desde el Morro y me acaricia
atravesando mares y guitarras.

Esta trovada que nació en mi Habana
se me pintó en los mapas y las horas,
es una estrella más que se me antoja
y en medio de una lágrima se asoma.

Es como una emisaria tentadora
que le levanta el velo a la mañana,
esta trovada lleva en la mirada
la paz que me ha dejado tu alma.

El expatriado   Anónimo del siglo XIX

En una triste y oscura bartolina
lo vi encerrado y me saludó
me llevan, dijo,
con rumbo a Chafarinas
o a las desiertas playas de Fernando Poo.

Si ves a mi madre
que al muelle no vaya
porque es muy triste
me vea partir.

Y si sucumbo del África en las playas
tan sólo en ella, tan sólo en ella pensaré al morir.

En el claro de la luna   Silvio Rodríguez

En el claro de la luna
donde quiero ir a jugar,
duerme la Reina Fortuna
que tendrá que madrugar.

Mi guardiana de la suerte,
sueña cercada de flor
que me salvas de la muerte
con fortuna en el amor.

Sueña, talismán querido,
sueña mi abeja y su edad;
sueña y si, lo he merecido,
sueña mi felicidad.

Sueña caballos cerreros,
suéñame el viento del sur,
sueña un tiempo de aguaceros
en el valle de la luz.

Sueña lo que hago y no digo,
sueña en plena libertad,
sueña que hay días en que vivo,
sueña lo que hay que callar.

Entre las luces más bellas
duerme intranquilo mi amor
porque en su sueño de estrellas
mi paso en tierra es dolor.

Mas si yo pudiera hacerle
miel de abeja en vez de sal
a qué tentarle la suerte
que valiera su soñar.

Suéñeme, pues, cataclismo,
sueñe golpe largo y sed,
sueñe todos los abismos,
que de otra vida no sé.

Sueñe lo que hago y no digo,
sueñe en plena libertad,
sueñe que hay días en que vivo,
sueñe lo que hay que callar.

Sueñe la talla del día,
del día del que fui y del que soy
que el de mañana, alma mía,
lo tengo soñado hoy.

La rosa roja   Oscar Hernández

En la triste mañana de un día invernal
una rosa roja yo vi en tu rosal.
Yo quise ofrendarla en prueba de amor
y al ir a tocarla la rosa me hincó, me hincó.
Y al ir a tocarla la rosa me hincó.

Brotó de mis dedos la sangre rojiza
de un rojo tan vivo como el de la flor
y dije enseguida: amor con herida,
¡qué dulce dolor!

Así fue mi primer y único amor:
nació de una rosa,
perfume y espina,
amor y dolor.

Tengo mi hamaca tendida   Anónimo del siglo XIX

Tengo mi hamaca tendida
en la orillita del mar
y mi caballo ensillado
debajo del platanal.

Trinos me da el monte
brisas me da el mar,
¡oh! bello sinsonte,
¡qué dulce es amar!
¡qué bella es la vida!
Meciendo se va
cual se mece mi hamaca tendida
de aquí para allá,
de allá para acá.

La presa   Anónimo del siglo XIX

La presa enferma que gime y llora
hoy de sus hijos ya separada
templan sus manos, arpa sagrada
pidiendo al cielo triste morir.

Yo soy el hijo de esa que gime
ave que llora triste cantando
a tu palacio vengo implorando
me des la aurora de mi existir.

Quiera El Eterno que mi plegaria
tu noble pecho Conde taladre
si me devuelves mi buena madre
dentro del pecho te haré un altar.

Mi vieja Habana   Lucía Huergo

Nunca podré escapar de mi niñez en tu balcón
ni de los adoquines que al viajero conquistó
y es que hace tantas lunas que mi amor
anidó en el vitral de tu misterio trovador.

Cuando me pierda regresaré de mar
entre tus muros me vestiré de sal
estaré aquí bajo la sombra
del bardo que te nombra
anclada para siempre en ti.

Nunca podré escapar de mi niñez en tu balcón
ni de los adoquines que al viajero conquistó
bien sabe la distancia que mi amor
sólo habita el portal de tu misterio trovador.

Cuando me pierda y no te pueda ver
desde estas piedras abrigaré tus pies
estaré aquí bajo la sombra
del bardo que te nombra
anclada para siempre en ti.

Mariposita de primavera   Miguel Matamoros

Mariposita de primavera,
alma con alas, que errante vas
por los jardines de mi quimera,
por los jardines de mi quimera
como un suspiro de amor fugaz.

Cuando te alejes a otras regiones
llévale un ruego de adoración
a la que un día me dio ilusiones
que se trocaron en decepciones
que hoy llevo dentro del corazón.

Yo quiero verla para besarla
como esos besos que tú a la flor
das cuando quieres la miel robarle,
das cuando quieres la miel robarle
para embriagarte cual yo de amor.

Mariposita de primavera,
alma con alas, si es que la ves
dile que torne mi compañera
a los jardines de mi quimera
donde no vuelvas jamás tal vez.

Abuela canaria   Ada Elba Pérez

Abuela canaria
me cantaba un cuento,
folía en los labios,
folía en el verso;

luz para el paisaje
de la poesía,
luna de gorriones y melancolía.

Abuela canaria
es como lira que
pulsó mi infancia
porque la alegría

navegó esos mares
donde siete islas
anclaban las rondas
de mi fantasía.

Abuela canaria
me cantaba un cuento,
folía en los labios,
folía en el verso.

Réquiem de luna   Liuba María Hevia

Quién sabe qué habanera te conquistó,
qué motivo inconcluso caló tu voz;
serafín de mi verso madrugador,
sálvame del silencio ensordecedor
que se muere de luna diciembre.

Quién sabe con qué acorde
salió a buscarte la melodía,
qué soledad nos rompe
la lanza audaz de la poesía;
en Cádiz y La Habana
la luna se desgrana,
quién sabe qué habanera te conquistó
que se muere de luna diciembre.

Quién sabe qué habanera dejó volar
el velero febril de la libertad,
qué copla tropezó con la tempestad,
qué mueca derribo la felicidad;
que se muere de luna diciembre.

Quién sabe qué habanera
puso en tus labios la melodía
para embrujar la noche
que nos desangra la poesía
en Cádiz y La Habana
la luna se desgrana,
quién sabe qué habanera te conquistó
que se muere de luna diciembre.

Habaneras de Cádiz   Antonio Burgos y Carlos Cano

Desde que estuve, niña en La Habana
no se me puede olvidar,
tanto Cádiz ante mi ventana, Tacita lejana,
aquella mañana pude contemplar.

Las olas de la caleta, que es plata quieta,
rompían contra las rocas de aquel paseo
que al bamboleo de aquellas bocas
allí le llaman "El malecón",
había coches de caballo, que era por mayo,
sonaban por La Alameda, por Puerta Tierra
y me traían, ay, tierra mía
desde mi Cádiz el mismo son;
El son de los puertos, dulzor de guayaba,
calabaza, huertos;
Aún pregunto quién me lo cantaba.

Que tengo un amor en La Habana
y el otro en Andalucía,
no te he visto yo a ti, tierra mía
más cerca que la mañana
que apareció en mi ventana
de La Habana colonial,
tó Cádiz, la Catedral,
la Viña y el Mentidero,
y verán que no exagero
si al cantar la habanera repito
La Habana es Cádiz con más negritos,
Cádiz, La Habana con más salero.

Verán que tengo mi alma en La Habana,
no se me puede olvidar,
canto un tango y es una habanera, la misma manera
tan dulce y galana y el mismo compás.

Por la parte del Caribe así se escribe
cuando una canción de amores, canción tan rica
se la dedican los trovadores
a una muchacha, o a una ciudad,
y yo, Cádiz, te dedico y te lo explico
por qué te canto este tango que sabe a mango,
de esta manera esta habanera
de piriñaca y de Carnaval,
son de chirigota, sabor de melaza
Guantánamo y Rota;
¡Que lo canta ya un coro en la plaza!.

Que tengo un amor en La Habana
y el otro en Andalucía,
no te he visto yo a ti, tierra mía
mas cerca que la mañana
que apareció en mi ventana
de La Habana colonial,
tó Cádiz, la Catedral,
la Viña y el Mentidero,
y verán que no exagero
si al cantar la habanera repito
La Habana es Cádiz con más negritos,
Cádiz, La Habana con más salero.

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